Ayer las Ruvis publicaron una estupenda entrada sobre el Aye Aye, esa especie de oveja negra de los Lémures que ya se encuentra en peligro de extinción. Después de leer su entrada no pude evitar sentirme triste al recordar una vez más que todo esto se va al carajo, que lo verdaderamente maravilloso de este mundo es perfectamente prescindible para aquellos que lo gobiernan y que, al final, lo único que quedará serán cuatro hijos de la gran puta rodeados de dinero y de cenizas.

Como digo, el artículo de las Ruvis me recordó al Tilacino o Tigre de Tasmania, un tigre marsupial que se extinguió hace poco más de ochenta años. Cuando se puso precio a la cabeza de este maravilloso animal fue perseguido y matado indiscriminadamente por, como siempre, los intereses de unos pocos. Preparaos para llorar: se pagaba una libra por cada cabeza de Tigre de Tasmania. ¡Qué asco y que vergüenza!

El último Tilacino murió el siete de septiembre de 1936 en el Zoológico de Hobart, Tasmania. Este es un vídeo del año 1933 de ese mismo ejemplar que os pongo simplemente para que veáis la fascinante belleza de este animal.

Desde su desaparición se han registrado más de 300 testimonios de gente que asegura haber visto algún ejemplar en libertad. Esperemos que sea cierto.

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